Tesis
Desarrollador o vendedor de proyectos: la diferencia que define su inversión
En energía, dos oficios se presentan con la misma tarjeta. El desarrollador arriesga capital para convertir un terreno en un proyecto construible; el vendedor intermedia una carpeta. Pagar prima de desarrollo por un trabajo de corretaje es el error más caro del sector.

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Hablemos de su proyectoQuien busca invertir en energía en México recibe, tarde o temprano, la misma llamada: «tengo un proyecto solar de 30 MW, con terreno y permisos, listo para usted». Detrás de esa frase puede haber dos personas muy distintas. Una es un desarrollador: alguien que ha invertido su propio dinero y varios años en convertir un terreno en un proyecto que se puede construir. La otra es un vendedor de proyectos: alguien que tiene acceso a una carpeta y cobra si la carpeta cambia de manos.
Los dos oficios son legítimos. El problema aparece cuando se confunden, porque el inversionista termina pagando prima de desarrollo por un trabajo de corretaje, y descubre después que el riesgo que creía comprado sigue abierto.
Qué hace un desarrollador
El desarrollo es la etapa entre la idea y la orden de construcción. Es la más barata en dinero y la más cara en riesgo: la mayoría de los proyectos que empiezan no llegan a construirse. El desarrollador es quien financia esa etapa y quien absorbe las pérdidas de los proyectos que se caen.
Su trabajo es cerrar, uno por uno, los riesgos que impiden construir:
- Terreno. Contrato de arrendamiento o compraventa firmado, con título revisado, sin conflictos agrarios ni servidumbres que estorben.
- Recurso y diseño. Mediciones o datos del recurso, ingeniería básica y una estimación de producción defendible ante un tercero.
- Interconexión. Solicitud ante el CENACE, estudios de interconexión y un punto de conexión con capacidad real en la red. En México hoy, este es el hito que más valor crea y más tiempo consume.
- Permisos. Permiso de generación ante la Comisión Nacional de Energía cuando aplica, manifestación de impacto ambiental, evaluación de impacto social, uso de suelo y licencias municipales.
- Comprador de la energía. Un contrato o, al menos, una ruta creíble de venta: autoconsumo, suministrador, CFE o mercado.
- Costo y financiamiento. Presupuesto de construcción cotizado, contratista identificado y un modelo financiero que un banco pueda revisar.
Cuando esos seis frentes están cerrados, el proyecto está listo para construir. Ese es el producto del desarrollador, y por eso su precio refleja los años y el capital de riesgo que costó llegar ahí.
Qué hace un vendedor de proyectos
El vendedor no desarrolla: conecta. Conoce a quien tiene un terreno, un permiso antiguo o un estudio, y conoce a quien tiene capital. Su ingreso es una comisión o un sobreprecio al momento de la firma, y su relación con el proyecto suele terminar ahí.
Un buen intermediario ahorra tiempo y abre puertas. Pero no asume el riesgo de desarrollo, no responde por lo que falta y, en general, no tiene la información completa: vende lo que le dieron a vender.
La diferencia en una tabla
| Desarrollador | Vendedor de proyectos | |
|---|---|---|
| Capital propio en el proyecto | Sí, en riesgo desde el inicio | Rara vez |
| Cómo gana | Valor del proyecto al llegar a hitos | Comisión o sobreprecio a la firma |
| Relación después de la venta | Suele quedarse (participación, operación, garantías) | Termina con la transacción |
| Qué entrega | Hitos verificables | Una carpeta |
| Quién absorbe el proyecto que se cae | Él | El comprador |
| Conocimiento de la red y de la autoridad | Directo, de primera mano | De segunda mano |
Por qué importa más en México ahora
La Ley del Sector Eléctrico, publicada el 18 de marzo de 2025, y su reglamento, del 3 de octubre de 2025, cambiaron las reglas de entrada. La Comisión Nacional de Energía emitió en octubre nuevas disposiciones para permisos de generación y almacenamiento, y la expansión de la red quedó sujeta a planeación vinculante.
Eso tiene dos efectos para el inversionista. El primero: circulan muchos papeles del régimen anterior —permisos, contratos de interconexión, estudios— cuyo valor depende de si siguen siendo válidos y ejecutables bajo las reglas nuevas. Un permiso no es un proyecto. El segundo: el cuello de botella se movió del trámite a la red. Un proyecto sin capacidad de interconexión confirmada vale poco, por buenos que sean el terreno y el recurso. Ambos efectos favorecen a quien trabaja el proyecto de primera mano y castigan a quien solo lo revende.
Siete preguntas antes de firmar
- ¿Cuánto capital propio tiene en el proyecto, y desde cuándo? Un desarrollador responde con cifras y fechas.
- ¿Quién es el titular de cada documento? Terreno, permisos y solicitudes de interconexión deben estar a nombre de la sociedad del proyecto, no de terceros.
- ¿En qué etapa está la interconexión? Pida el número de solicitud, los estudios emitidos por el CENACE y las fechas.
- ¿Qué permisos siguen vigentes bajo la ley de 2025? Y cuáles hay que tramitar de nuevo.
- ¿Qué falta para estar listo para construir, y cuánto cuesta cerrarlo? Una respuesta vaga es un dato.
- ¿Qué pasa con usted después de la venta? Participación minoritaria, contrato de desarrollo por hitos, garantías: el desarrollador suele tener algo que perder.
- ¿Quién más ha visto este proyecto? Un activo que ha pasado por muchas manos sin cerrarse suele tener un defecto que nadie ha dicho.
Señales de alerta
- El precio se pide por MW sin distinguir en qué etapa está cada hito.
- La carpeta es gruesa, pero los documentos clave son copias, están vencidos o a nombre de otra persona.
- No hay acceso directo al dueño del terreno ni al equipo técnico.
- Se ofrece exclusividad a cambio de un anticipo no reembolsable.
- La narrativa es sobre el recurso («la mejor irradiación del estado») y no sobre la red.
La lectura
Primero: se paga por riesgo cerrado, no por papeles. El valor de un proyecto crece por hitos. Estructurar la compra con pagos contra hitos verificables —interconexión confirmada, permisos transferidos, contrato de venta firmado— alinea al vendedor con el resultado, sea quien sea.
Segundo: el intermediario tiene su lugar, a precio de intermediario. Una comisión transparente por originar una oportunidad es razonable. Una prima de desarrollo por una carpeta sin verificar, no.
Tercero: en el régimen nuevo, la ventaja es local y técnica. Conocer la red, la autoridad y el territorio es lo que convierte un terreno en un proyecto. Esa es la definición práctica de un desarrollador.
Fuentes: Norton Rose Fulbright — Se emiten nuevas leyes para el sector eléctrico en México (mar-2025) · DOF 03-10-2025 — Reglamento de la Ley del Sector Eléctrico · DOF 23-10-2025 — Acuerdo CNE, DACG de permisos de generación y almacenamiento
Originación y estructuración de proyectos de infraestructura de 5 a 50 millones de dólares en el Bajío.
Hablemos de su proyectoEste artículo también está disponible en inglés. Leer en inglés