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Historia

La Nao de China, la plata y Guanajuato: la primera cadena de suministro global pasaba por el Bajío

Durante 250 años, la plata que salía de las vetas de Guanajuato cruzaba el Pacífico en la Nao de China y terminaba pagando impuestos en la dinastía Ming. El Bajío ya fue una vez el primer eslabón de una cadena global. La pregunta de entonces es la de hoy: dónde se queda el valor.

Por Sebastián Rodríguez Sánchez· Director General, Bajío Ventures· 7 min
Ruta comercial que conecta el Bajío con el Pacífico

Originación y estructuración de proyectos de infraestructura de 5 a 50 millones de dólares en el Bajío.

Hablemos de su proyecto

Nota histórica · Serie Historia

El 8 de octubre de 1565, el galeón San Pedro entró a la bahía de Acapulco después de 129 días de navegación desde Filipinas. Andrés de Urdaneta había encontrado lo que nadie había logrado: el tornaviaje, la ruta de regreso de Asia a América siguiendo la corriente de Kuroshio hacia el norte y los vientos del oeste. Con esa ruta nació la Nao de China —el Galeón de Manila—, que durante 250 años conectó Asia, América y Europa en un solo circuito comercial.

Lo que viajaba de Acapulco a Manila era, casi exclusivamente, plata. Y buena parte de esa plata salía de un lugar: Guanajuato.

La veta y la ruta

La plata de Guanajuato se descubrió en 1548; dos años después, en 1550, Juan de Rayas encontró la Veta Madre, el cuerpo mineral que definiría la historia de la ciudad durante tres siglos. En 1554, en Pachuca, Bartolomé de Medina perfeccionó el beneficio de patio —la amalgamación de la plata con mercurio—, la tecnología que hizo rentable procesar mineral de ley media a escala industrial.

La plata no salía sola. Bajaba por el Camino Real de Tierra Adentro hacia la Ciudad de México, donde se ensayaba, se quintaba y se acuñaba como el real de a ocho. De ahí, una parte seguía a Veracruz y Sevilla; otra tomaba el camino de Acapulco hacia Manila.

Por qué China quería plata

En 1571, Miguel López de Legazpi fundó Manila. Los historiadores Dennis Flynn y Arturo Giráldez usan ese año como el nacimiento del comercio global: por primera vez, todos los continentes poblados intercambiaban bienes de forma directa y continua.

El motor estaba del otro lado del Pacífico. Hacia 1580, la reforma del “Látigo Único” de la dinastía Ming consolidó los impuestos y exigió su pago en plata. El imperio más poblado del mundo monetizó su economía con un metal que no producía en cantidad suficiente. En China, la plata valía más en relación con el oro que en Europa o América; el arbitraje era enorme.

La Nao llevaba plata hacia el oeste y regresaba con seda, porcelana, marfil, especias y algodón. El Museo Metropolitano de Nueva York estima que alrededor de un tercio de la plata extraída en la Nueva España y el Perú se desvió hacia el Lejano Oriente por esta ruta.

Un monopolio con cuotas

El comercio fue tan rentable que los comerciantes de Sevilla presionaron para limitarlo: temían que la plata americana se fuera a Asia en lugar de llegar a España. En 1593 la Corona restringió la ruta a dos galeones por año, con topes al valor de la carga. El resultado fue el previsible: barcos cada vez más grandes —hasta 2,000 toneladas—, sobrecarga sistemática y contrabando. La Feria de Acapulco, a la llegada del galeón, se convirtió en el mercado mayorista más importante del virreinato.

La bonanza de Guanajuato

En el siglo XVIII, Guanajuato alcanzó su punto máximo. La mina de La Valenciana, que Antonio de Obregón y Alcocer rehabilitó con crédito a partir de 1760, entró en bonanza en 1768. En 1780 Carlos III le otorgó el título de conde de La Valenciana; su templo de San Cayetano (1765-1788) sigue siendo una de las cumbres del barroco churrigueresco.

Según la UNESCO, que inscribió la ciudad y sus minas como Patrimonio Mundial en 1988, en el siglo XVIII Guanajuato se había convertido en el mayor centro de extracción de plata del mundo. En 1803, año de la visita de Alexander von Humboldt, La Valenciana empleaba a unas 3,100 personas: 1,800 en el interior de la mina y más de 1,300 hombres, mujeres y niños en acarreo, selección y molienda.

La mina era también un sistema regional. Un censo de 1792 muestra que alrededor del 40 % de los trabajadores de La Valenciana venía de pueblos del Bajío. Las haciendas de Celaya, Salamanca, Irapuato y León producían el maíz, el trigo, el sebo, el cuero y las mulas que la minería consumía. El Bajío fue el “granero” de las minas antes de ser nada más.

La plata que se quedó en China

El real de a ocho acuñado en México se convirtió en la moneda de referencia del comercio asiático. Los comerciantes chinos lo aceptaban por su ley y su peso constantes, y lo marcaban con sellos de verificación —los chop marks— al pasar de mano en mano. Cuando China estandarizó su propia moneda de plata en 1889, el yuan se fijó a la par del peso mexicano. En Hong Kong, el peso mexicano fue moneda de curso legal hasta 1935.

Durante más de tres siglos, una moneda hecha con plata del Bajío fue el dólar del Pacífico.

El fin de las dos cosas al mismo tiempo

El 28 de septiembre de 1810, los insurgentes de Miguel Hidalgo tomaron la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato, con mineros de La Valenciana entre sus filas. Ese mismo año se suspendió la producción de la mina. En 1812, con los caminos cortados, se abrió una casa de moneda provisional en la propia ciudad para no tener que enviar la plata a la capital.

La Nao de China no sobrevivió a la guerra. El último galeón, el San Fernando —también llamado Magallanes—, cerró la ruta en 1815. La mina y el galeón se detuvieron casi a la par: eran dos extremos de la misma cadena.

La lectura

  1. El Bajío ya fue el primer eslabón de una cadena global. La plata de Guanajuato no se valuaba en Guanajuato: su precio lo fijaba la demanda fiscal de la China Ming. Hoy, las autopartes y los electrodomésticos del corredor tampoco se valúan aquí. La exposición a la ruta —no solo a la mina— es el riesgo que hay que gestionar.

  2. La regulación de la ruta pesa tanto como el recurso. Los topes de 1593 no protegieron a Sevilla; generaron barcos sobrecargados y contrabando. Las cuotas, los permisos y los cuellos de botella de infraestructura siempre terminan redistribuyendo el valor, rara vez frenándolo.

  3. Lo que se quedó fue la infraestructura. La plata se fue; quedaron la ciudad, los caminos, los templos, las haciendas y una economía regional organizada alrededor de la mina. Esa es la pregunta que el Bajío vuelve a hacerse con el nearshoring: cuánto del valor que pasa por el corredor se convierte en activos que se quedan.

Bajío Ventures es un grupo mexicano de inversión en infraestructura energética con base en Guanajuato. Originamos y estructuramos proyectos de 5 a 50 millones de dólares en el corredor del Bajío.

Las cifras de producción colonial varían mucho entre fuentes; aquí se usan solo las formulaciones institucionales (UNESCO, Met) o de investigación publicada, y se omiten los porcentajes de producción mundial atribuidos a una sola mina que circulan sin respaldo.

Fuentes: UNESCO — Historic Town of Guanajuato and Adjacent Mines · The Metropolitan Museum of Art — The Manila Galleon Trade (1565–1815) · Scielo / Relaciones — El trabajo en las minas de Guanajuato durante la segunda mitad del siglo XVIII · Javier Mejía — The Economics of the Manila Galleon (NYU Abu Dhabi, 2019) · South China Morning Post — How Spanish-Mexican silver shaped China and Hong Kong’s currencies · Mexican Studies/Estudios Mexicanos — La Casa de Moneda de Guanajuato, 1812–25 · Wikipedia — Manila galleon · Wikipedia — Mina de la Valenciana

Originación y estructuración de proyectos de infraestructura de 5 a 50 millones de dólares en el Bajío.

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