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Infraestructura

Molinos, gigantes y el viento que no usamos

De Hildegarda de Bingen a don Quijote, el viento siempre ha movido algo. México tiene cerca de 8 GW eólicos en tierra, uno solo de ellos en Jalisco, y ni un aerogenerador en el mar, donde el recurso es casi veinte veces mayor.

Por Sebastián Rodríguez Sánchez· Director General· 7 min

«Yo soy la vida ígnea de la esencia divina: ardo sobre la belleza de los campos, brillo en las aguas, ardo en el sol, la luna y las estrellas. Y con el viento del aire vivifico todas las cosas con una vida invisible que todo lo sostiene.» — Hildegarda de Bingen, Liber Divinorum Operum, visión primera (c. 1163–1174)

Hildegarda escribió esto en un monasterio del Rin hace más de ochocientos cincuenta años. Para ella el viento no era un fenómeno meteorológico; era la fuerza que mantiene vivo lo que existe. En su cosmología, los vientos sostienen el orden del mundo.

Cuatro siglos después, en la Mancha, un hidalgo vio lo mismo y lo entendió al revés:

«En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero: —La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear.» — Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, I, cap. VIII (1605)

Don Quijote vio gigantes. Sancho vio molinos. Los dos tenían algo de razón: aquellos molinos eran la infraestructura más avanzada de su tiempo, máquinas que convertían un recurso invisible en harina, es decir, en comida y en dinero. La pregunta de cualquier inversionista de infraestructura sigue siendo la de Sancho: ¿qué hay realmente ahí, y qué produce?

Cómo hemos usado el viento

La historia del viento es la historia de la infraestructura:

  • Velas. Durante milenios el viento fue transporte. El Galeón de Manila cruzó el Pacífico durante 250 años con plata de Guanajuato a bordo, empujado por los alisios.
  • Molinos. Persia, luego Europa: moler grano y bombear agua. Los Países Bajos se construyeron literalmente con molinos que sacaban el mar de la tierra.
  • Papalotes. En los ranchos y haciendas del norte y el centro de México, el molino de aspas metálicas que bombea agua al abrevadero sigue siendo parte del paisaje.
  • Aerogeneradores. Desde los años ochenta, el viento produce electricidad a escala de red. Hoy una sola turbina marina supera los 15 MW.

Cada etapa multiplicó lo que podíamos sacar del mismo aire. La siguiente ya está ocurriendo en el mar.

México: cerca de 8 GW, concentrados en cinco estados

México cerró 2024 con 7,782 MW eólicos en operación, según la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE), en unos 70 parques de 15 estados. La planeación federal suma 2,180 MW más, con lo que el país rebasaría los 10 GW antes de 2030.

La distribución es muy desigual. Cinco estados concentran más del 80 %:

Estado Capacidad eólica
Oaxaca 2,758 MW
Tamaulipas 1,715 MW
Nuevo León 793 MW
Coahuila 397 MW
Baja California 303 MW

La AMDEE estima el potencial terrestre del país en unos 50 GW. Estamos usando menos de una sexta parte.

¿Y el Bajío?

El Bajío no es una región de viento. Es un valle agrícola e industrial, protegido por sierras, con vientos moderados en el fondo del valle. El recurso aprovechable está en sus bordes altos, en el altiplano que lo rodea:

  • Jalisco. El único parque del estado es Los Altos, en Ojuelos: 50 MW, 28 aerogeneradores, a unos 2,500 metros de altitud. Lo inauguró la Secretaría de Energía en febrero de 2014 y vende su energía al gobierno del estado y a diez municipios.
  • San Luis Potosí. Charcas, en el altiplano potosino, alberga Dominica, de Enel Green Power: 200 MW en dos fases, la segunda en operación desde 2015.
  • Querétaro. Huimilpan tiene desde finales de 2023 un parque de 30 MW (15 turbinas de 2 MW). La agencia estatal de energía dice que el sitio puede crecer a 100 MW.
  • Guanajuato no tiene un parque eólico de escala en operación.

El patrón es claro: donde hay viento en el Bajío ampliado, hay proyectos pequeños, de 30 a 100 MW. Ninguno se acerca a los parques de Oaxaca o Tamaulipas.

¿Por qué Jalisco tiene tan poco?

Jalisco tiene 340 kilómetros de costa, industria pesada, la segunda zona metropolitana del país y una demanda eléctrica que depende en gran parte de energía generada en otras regiones. Aun así, tiene 50 MW eólicos. Hay tres razones:

  1. El recurso terrestre está en un solo lugar. El viento aprovechable de Jalisco se concentra en los Altos del norte, en la frontera con Zacatecas y Aguascalientes. El resto del estado es sierra, valle o costa con vientos irregulares.
  2. La red de Occidente está saturada. Como contamos en «El permiso dejó de ser el problema», el cuello de botella de la región ya no es el trámite sino la capacidad de transmisión. Un parque sin línea no vende un kilowatt-hora.
  3. La costa del Pacífico es profunda. Aquí está la parte menos obvia. La plataforma continental del Pacífico mexicano es angosta: a pocos kilómetros de la playa el fondo marino ya supera los 60 metros. Eso excluye las cimentaciones fijas, que son la tecnología marina madura y barata. Un estudio publicado en 2025 en Renewable Energy, que aplicó criterios de profundidad, pesca, áreas protegidas y distancia a puertos, no encontró ninguna zona viable de eólica marina fija frente a Jalisco. Lo que queda es eólica flotante, más cara y todavía en etapa temprana en el mundo.

Lo que hicieron los daneses y los alemanes

Hildegarda era alemana. No es casualidad que la eólica moderna, y sobre todo la marina, se haya vuelto industria en el norte de Europa.

  • Dinamarca instaló en 1991 el primer parque eólico marino del mundo, Vindeby: 11 turbinas a entre 1.5 y 3 km de la costa de Lolland, suficientes para unos 2,200 hogares. Se retiró en 2017 tras producir 243 GWh en toda su vida útil, lo que hoy generan siete turbinas grandes en un año. En 2025 el viento produjo alrededor del 60 % de la electricidad danesa, la proporción más alta del mundo.
  • Alemania cerró 2025 con 1,680 turbinas marinas y 9.7 GW conectados en el mar del Norte y el Báltico, el 6.2 % de su producción eléctrica. Su meta de 30 GW a 2030 no se cumplirá: la subasta de agosto de 2025 no recibió una sola oferta y la industria calcula llegar a unos 20 GW. El freno, como en México, es la conexión a la red. Con Dinamarca construye la isla energética de Bornholm, de 3 GW.

La lección para México es doble. El viento marino pasó de 11 turbinas experimentales a una industria en treinta años. Y aun los países que lo dominan se atoran en la red.

El viento que no usamos: el mar

México tiene más de 11,000 kilómetros de costa y ni un solo aerogenerador en el mar. El potencial es enorme:

  • El Banco Mundial (ESMAP) estima el potencial técnico marino de México en 869 GW: 402 GW con cimentación fija y 467 GW flotantes, dentro de 200 km de la costa.
  • Eso es casi veinte veces el potencial terrestre estimado por la AMDEE (50 GW), y más de cien veces lo que hoy está instalado en tierra.
  • Con criterios de sostenibilidad más estrictos, el estudio de Renewable Energy reduce la cifra a 487 GW en aguas someras, que siguen siendo 61 veces la capacidad eólica terrestre instalada a finales de 2024.

¿Dónde está ese viento? Casi todo en el Golfo de México: Yucatán (306 GW) y Campeche (151 GW) concentran más del 90 % de las zonas viables. Después vienen el Golfo de California (13 GW), Tamaulipas (10 GW) y el Golfo de Tehuantepec (4 GW).

¿Por qué no se ha construido nada? Porque la eólica marina no figura en la planeación eléctrica oficial, no hay un marco regulatorio para concesionar el lecho marino, no se fabrican en México los componentes, y los proyectos propuestos (Oaxaca en 2004, San Felipe en 2014, una iniciativa legislativa en 2020) no avanzaron. Para 2023, Brasil ya había recibido solicitudes por más de 170 GW.

Qué hacemos nosotros

En Bajío Ventures no vemos gigantes ni molinos: vemos megawatts, nodos y contratos. En concreto:

  • Cruzamos recurso y red. Un buen viento lejos de una subestación con capacidad vale poco. Nuestro mapa de entidades del Bajío pone en la misma capa el recurso, la infraestructura de transmisión y los precios marginales locales del CENACE.
  • Buscamos híbridos, no parques aislados. El viento suele soplar en horas en que el sol no rinde. Eólica, solar y almacenamiento en el mismo punto de interconexión aprovechan mejor una red escasa.
  • Medimos la demanda antes que la oferta. La industria del corredor, empezando por las plantas de origen alemán del Bajío, necesita energía firme y predecible. El viento solo tiene sentido para ella si llega en un contrato que la planta pueda usar.
  • Seguimos el mar. Hoy la eólica marina en México es una pregunta de política pública, no un proyecto financiable. Cuando exista un marco para el lecho marino, el Golfo será uno de los recursos más grandes del hemisferio, y la industria del Bajío estará a la distancia de una línea de transmisión.

Hildegarda veía en el viento la vida invisible que todo lo sostiene. Cervantes nos enseñó a distinguir entre lo que imaginamos y lo que hay. México tiene el viento. Lo que falta es la red, las reglas y la decisión de usarlo.

Fuentes: Hildegarda de Bingen, Liber Divinorum Operum, I.1, trad. N. M. Campbell · AMDEE — México avanza hacia los 10 GW eólicos · Energía Estratégica — potencial eólico de 50 GW según AMDEE · Petróleo y Energía — los 5 estados líderes en generación eólica · La Jornada — Inauguran el parque eólico Los Altos (2014) · SENER — primer parque eólico de Jalisco · BID / Zofnass — Parque Eólico Dominica I y II · Somos Industria — Querétaro produce energía eólica · Banco Mundial / ESMAP — potencial técnico eólico marino de México · Renewable Energy (2025) — zonas viables de eólica marina en México · Forbes México — Energía eólica marina, ¿para cuándo en México? (2023) · State of Green — Vindeby · Scandinavia Standard — Dinamarca, 60 % eólica en 2025 · BWO — eólica marina alemana 2025 · Clean Energy Wire — eólica marina en Alemania

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